Y apareció Lahm. Se cumplía el minuto 90 y Alemania no había dicho su última palabra. Aprovechando una jugada por la banda izquierda, el jugador del Bayern Múnich introducía el balón en el fondo de la red para delirio de los aficionados germanos. Turquía sufría en sus carnes una remontada 'in extremis' como la que ya habían protagonizado ante Suiza, la República Checha y Croacia.